La Torrassa es una antigua torre de vigilancia de origen romano situada en lo alto de una colina del macizo del Corredor, a más de 300 metros de altitud. Es un mirador privilegiado con vistas panorámicas sobre el Vallès, el Montseny, el valle del Mogent, los valles del Maresme y, en días despejados, incluso el mar. Su entorno natural y su interés histórico hacen que sea una excursión muy recomendable para familias, senderistas y personas amantes del patrimonio.
La estructura original es romana, del período republicano, con una base circular de 9,34 metros de diámetro construida con grandes sillares de granito (opus quadratum). Más adelante, se añadió una estructura medieval -con piedras menos regulares- que alcanzaba los 12 metros de altura. En el siglo XX se construyó una coronación que la convirtió en mirador y refugio de caza.
En 1891, Joan Teixidó, propietario de la finca de Can Puigvert, transformó la Torrassa en un pabellón de caza, añadiendo dos pisos: uno con cocina y comedor, y el otro con dormitorios y acceso a una azotea inclinada sostenida por vigas de hierro, que permitía contemplar toda la comarca. Esta intervención alteró parcialmente su aspecto original, pero también permitió su conservación parcial durante décadas.
Después de años de abandono y expoliación, en 2009 la Torrassa fue cedida al Ayuntamiento de Llinars por los propietarios Jordi y Carles Garcia. En 2010 se llevó a cabo una restauración con apoyo del fondo europeo FEDER: se consolidó la estructura, derribar el techo moderno, rellenar la base, instalar una escalera de caracol interior y construir un muro de piedra exterior que favorece su visibilidad.
La reinauguración tuvo lugar el 28 de marzo de 2011, con presencia de las autoridades municipales y de la Generalitat. Hoy la Torrassa es un espacio visitable los fines de semana y festivos por la mañana. El acceso se realiza a pie desde el casco urbano, por caminos señalizados y aptos para todos los públicos. Forma parte de rutas que incluyen también la ermita de San Esteban del Coll o el Cau de la Mostela.
Una experiencia que combina patrimonio, paisaje y memoria en uno de los puntos más emblemáticos del término municipal.