El dolmen de Pedrarca es uno de los testigos más antiguos de presencia humana en Llinars del Vallès. Situado entre este municipio y Vilalba Sasserra, forma parte del Parque del Montnegre y el Corredor y está catalogado como Bien Cultural de Interés Local. Se trata de un sepulcro megalítico construido entre 3500 y 2000 aC, utilizado probablemente como espacio funerario colectivo por las comunidades prehistóricas de la zona.
La estructura conservada es sencilla: tres losas verticales que forman una pequeña cámara funeraria, cubierta por una gran losa superior ligeramente desplazada. Mide poco más de dos metros de largo y menos de un metro de altura, integrándose de forma modesta pero significativa en el entorno natural. Pese a su simplicidad, el dolmen es una pieza clave para entender el simbolismo y las primeras formas de organización del territorio.
Para acceder es necesario realizar una caminata corta a través de pistas forestales sin señalización específica, por lo que se recomienda consultar un mapa o app antes de salir. A pesar de no contar con elementos interpretativos, la visita al dolmen se inscribe muy bien en una ruta más amplia por el parque, pudiendo ser una experiencia enriquecedora para amantes de la naturaleza, la historia o la arqueología.