La antigua Biblioteca de Llinars del Vallès es la memoria de un deseo compartido por el pueblo, nacido durante la II República Española, cuando el acceso a la cultura y la educación se convirtió en una prioridad. Pese a los esfuerzos y la implicación vecinal, el proyecto no llegó a finalizarse, y su recuerdo perdura hoy en la plaza que lleva su nombre.
A inicios de los años treinta, el Ayuntamiento disponía de un terreno cedido por los propietarios del Castell Nou para levantar la Biblioteca Popular, situada en la avenida Mas Bagà. El arquitecto municipal elaboró los planos y el Patronato Pro Biblioteca Popular promovió una campaña de recogida de fondos con el díptico “Por el pueblo y veraneantes”, además de destinar los beneficios de las Fiestas de Mayo al proyecto.
En julio de 1932, la Generalitat autorizó las obras y el programa de Fiesta Mayor de ese año ya destacaba su inicio. El edificio debía tener 12,5 metros de fachada y 38 de largo. En marzo de 1933, el Ayuntamiento modificó el plano de urbanización para dar la máxima visibilidad al equipamiento, abriendo las actuales calles Biblioteca y Sanata.
Desgraciadamente, las dificultades presupuestarias y el estallido de la Guerra Civil detuvieron las obras, dejando sólo las paredes levantadas. En 1944 se intentó reactivar el proyecto con nuevos planos para la cubierta, pero nunca terminó. La iniciativa quedó definitivamente descartada en 1956, con la apertura de una biblioteca pública vinculada a la “Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros” en la plaza Damià Mateu.
Por último, los herederos de los antiguos propietarios permitieron cambiar el destino del terreno. Los restos del edificio se derribaron y, el 5 de septiembre de 1981, se inauguró la Plaza de la Antigua Biblioteca, que todavía hoy preserva la memoria de aquel proyecto incompleto pero significativo.