La torre Mateu, conocida popularmente como La Miranda, fue una de las construcciones más emblemáticas y queridas de Llinars del Vallès, ligada íntimamente a la memoria colectiva del pueblo. Esta edificación modernista, situada en la finca del empresario local Damià Mateu, fue construida en 1906 en la esquina de la calle Anselm Clavé y la riera Giola. Su autoría se relaciona con el reconocido Antoni Gaudí o su discípulo Francesc Berenguer, ya que presentaba características propias de ambos artistas. La tradición oral explica que Gaudí visitó varias veces Llinars para supervisar su construcción, y que Miranda fue un regalo de Mateu a su esposa para que dispusiera de un espacio donde reunirse con sus amigas.
El edificio destacaba por su planta circular, la silueta sinuosa y la altura que le hacía único en el pueblo. Constaba de planta baja con garaje y tres pisos superiores, coronados por una cúpula acampanada revestida de quebradizo, un elemento característico del modernismo. Fue una segunda residencia familiar hasta la Guerra Civil, momento en que sufrió algunos daños a causa de una explosión muy cercana el 29 de enero de 1939, que causó numerosos fallos e importantes destrozos en el municipio. Aunque La Miranda sobrevivió a este episodio, la casa familiar quedó muy estropeada y la familia tuvo que abandonar la finca.
Con el paso de los años, el edificio se fue deteriorando y los niños del pueblo empezaron a utilizar el espacio como lugar de juego. Finalmente, la presión de la intensa fiebre constructora de los años sesenta hizo que La Miranda fuera derribada en 1962, dejando un vacío que aún hoy es recordado como una gran pérdida patrimonial para Llinars.