Santiago Rusiñol (1861-1931) fue un artista polifacético y una figura clave del modernismo catalán que dejó una impronta profunda en Llinars del Vallès. Durante sus estancias de verano, se convirtió en un veraneante muy querido y dinamizó la vida cultural y festiva del pueblo.
Conocido como Don Santiago, organizó eventos singulares, como carreras de asnos con jinetes profesionales, una corrida de toros en una carpa y el despegue de un globo aerostático para que los aldeanos pudieran contemplar el pueblo desde el cielo. Rusiñol también pasó muchos ratos pintando y escribiendo en los cafés locales, especialmente en Can Taulats y en el del cine de Can Gay, donde escribió la novela Josepet de Sant Celoni en verano de 1917.
Para quienes quieran conocer más sobre su presencia en Llinars, el atril en la plaza del Ayuntamiento ofrece una explicación clara y accesible. Este espacio permite imaginar la huella de un artista querido que supo convertir a Llinars en parte de su propia historia y cultura.