Castell Nou (Castillo Nuevo)

Un palacio renacentista entre naturaleza y patrimonio vivo

Un palacio renacentista entre naturaleza y patrimonio vivo

El Castell Nou de Llinars del Vallès es uno de los ejemplos más remarcables de palacio renacentista civil en Cataluña. Construido entre 1548 y 1558 por Riambau de Corbera y Santcliment, noble estrechamente vinculado a la corte real, sustituyó al Castell Vell, gravemente afectado por los terremotos de 1484.

Situado sobre una pequeña elevación dentro del casco urbano, el conjunto destaca no sólo por su arquitectura, sino también por su entorno: el Parc dels Corbera, un espacio verde con rampas y pasarelas que conectan cómodamente con el centro del pueblo.

El castillo presenta dos plantas de estructura cuadrada con patio central, galerías toscanas, escaleras interiores y dos torres que todavía se conservan. Originalmente, cada ángulo contaba con un baluarte y un torricón triangular; pero actualmente sólo quedan dos de la parte norte, ya que durante las guerras civiles del siglo XVIII, se desmontaron el resto para eliminar su aspecto militar.

Todo el edificio es de mampostería, con detalles de piedra granítica de la comarca -cortada con gran precisión- que se ha mantenido prácticamente intacta. En la puerta principal, las grandes dovelas enmarcan un escudo heráldico con cinco cuervos entre dos leones y la fecha fundacional: 1558. En el interior, se conserva una sala noble con techo artesonado y pinturas murales que representan los meses del año y símbolos astrológicos, una muestra excepcional del arte renacentista.

El castillo estuvo en manos privadas hasta 2018, cuando el Ayuntamiento lo adquirió como parte de su compromiso con la conservación del patrimonio arquitectónico local. Su estructura exterior es accesible y forma parte de la ruta de Faristols, que hace valer los elementos patrimoniales del municipio. El conjunto está declarado Bien Cultural de Interés Nacional desde 1949.

Justo al lado, el Parc dels Corbera se extiende como un espacio de ocio y naturaleza con bancos, juegos infantiles, vegetación autóctona y una fuente rehabilitada. Juntos, el parque y el castillo constituyen uno de los espacios más emblemáticos de Llinars, por su belleza arquitectónica, su valor histórico y su atractivo paisajístico y cultural.

 

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